Me amas. Me amas apasionadamente, eso me dices. Me dices que el amor va más allá de lo humano. Y me amas. Que me amarás por siempre. Eso me dices.
Estoy calentando agua para el té.
El agua bulle.
Agarro el mango del ardiente recipiente y me quemo la mano. Pero no suelto la empuñadura.
Impulso el líquido elemento que hierve sobre mi cabeza y me resbala rompiendo aullidos sobre el rostro, se me desliza al cuello abrasándome el pecho.
Ya verás cuando me veas.
¿Me amas?
¿Me amarás ahora?
¿Quieres que vuelva?
lo dijo jimena jimenez aquí y ahora.


Joder Jimena ! (Aunque sea reiterarme)
Äcido se tenía que haber echado que es aún más irreparable. Y sino prueba contigo misma jimema.
Pues no sé si será mi retorcida imaginación, pero yo a ese relato le encuentro una segunda lectura... ¿Cómo se te ocurrió escribir eso?
Pues mira, se me ocurrió efectivamente calentando agua, así, de pronto, mirando el cazo, dicho y hecho. Y segundas lecturas no sé, tu sabrás.